Chapter 24
El freezer se descompuso, esta vez no tenía arreglo. Rembelimberto podía pescar y pedirle a la vieja Biemba que le guardara el pescado, pero seguro que esta le iba a pedir que le guardara otra cosa. Podía cazar iguanas pero igual, necesitaría refrigeración, y con la mar cerrada, estarían de 2 a 3 semanas más sin recibir suministros de Sabana Leche.
Al otro día, con mochila y machete en mano salió temprano de la choza. Nuestro héroe caminaría por el bosque húmedo tropical hasta la "Eco-Aldea-Canopy-Namasté, donde las Mellizas. Estas siempre tenían comida y alojamiento, y lo mejor, aceptaban trueque. Sólo tendría que pescar para ellas y listo. Pero a nuestro héroe le cogió la noche y saliéndose del camino terminó yendo a parar 'donde se etrelló el avión', un lugar conocido por su intensa actividad paranormal...
...y fue cuando su headlamp aluzó los restos del fuselaje que hizo lo impensable, sacó el porro rojo que decía 'fumar sólo en caso de emergencia' y se lo fumó todo...
-no e veldá que yo me voy a da eto sobrio-
Al amanecer, la asafata le dió las gracias por hacerle compañía y arreglándose la blusa desapareció entre la niebla.